Saltar al contenido
Igasoft
Menú
ES

18 de agosto de 2026

Criterio

Dónde metemos IA en los proyectos y dónde no

La inteligencia artificial nos resulta útil en tareas concretas dentro de los proyectos que hacemos, pero no la usamos como reclamo ni la metemos donde no aporta nada.

Imagen de la entrada

Nos preguntan bastante si usamos inteligencia artificial en lo que hacemos. La respuesta corta es sí, pero no como titular de venta, sino como herramienta dentro de tareas concretas del desarrollo de software.

En qué la usamos

En proyectos de desarrollo a medida, la IA nos ayuda en cosas muy puntuales: generar código repetitivo, revisar patrones de errores, o proponer estructuras iniciales que luego revisamos y ajustamos nosotros. También la usamos para acelerar pruebas y documentación interna, que suele ser la parte más tediosa de cualquier proyecto.

En ningún caso sustituye el trabajo de diseñar la arquitectura de una aplicación, decidir cómo debe comportarse un sistema, o entender lo que un cliente necesita realmente. Eso sigue siendo trabajo nuestro, con nuestro criterio.

Dónde no la metemos

No añadimos "un chatbot con IA" a un proyecto porque suene bien en una propuesta. Si un cliente necesita automatizar respuestas o clasificar información, valoramos si tiene sentido técnico y económico para su caso concreto. Muchas veces la solución más razonable es más sencilla que meter un modelo de lenguaje en medio.

Tampoco confiamos ciegamente en lo que genera una IA. Todo el código y todo el contenido que sale de estas herramientas pasa por revisión humana antes de llegar a producción. La IA propone, pero no decide.

Por qué lo contamos así

Preferimos ser claros sobre esto porque hay mucho ruido alrededor de la IA en el sector del software. Se presenta como si resolviera cualquier problema, y no es así. Es una herramienta más, útil en ciertos contextos, que hay que saber cuándo usar y cuándo no.

Si estás valorando un proyecto y te preguntas si la IA debería formar parte de él, es una conversación que tiene sentido tener desde el principio, con casos concretos sobre la mesa en lugar de suposiciones generales. Así se puede decidir con criterio si aporta algo real a lo que necesitas o si conviene resolverlo de otra forma.

Volver a la actualidad